Agachado en la ducha, miro hacia abajo. El agua cae sobre mí, cada vez más y más caliente. Se escurre por todos los poros de mi cuerpo. Me quema.
Pienso en el año que se va. Y en todo lo que he cambiado.
Me levanto poco a poco. Siento una gran presión a mi espalda y a mis brazos. Es toda mi gente.
Levanto la mirada.
Hola, 2011.
Sonrío.
Gracias.
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