domingo, 23 de enero de 2011

Dicen que éramos jóvenes y que no sabemos cómo somos hasta hacernos mayores.

Quería conectar con mi yo interno. Pasarme una hora abstraído, con una única idea rondando en mi cabeza, como tantas otras veces. Por ejemplo, hablar de un suelo que sangra. Pero no lo he conseguido, cuando se escribe desde tu interior es cuando te llega sin más, por inspiración.
Así que lo dejaremos para otra ocasión, y ahora pondré algo que he encontrado en una libreta. De esas que son tu escape de la realidad.

-No me despiertes cuando te vayas.
-¿Por qué? ... Aún así, haré lo que me pidas.
-Haré como que ha sido un sueño. Así intentaré olvidarte.
-De acuerdo, qué místico eres.
-Sólo te pido una cosa. Espérame. Aunque sea en la otra vida, sea cual sea.

Miramos a la ventana. Me gusta contemplar cómo las nubes tapan y descubren luego la luna.

-¿Sabías que la luna está conectada con la necesidad emocional? No te entran ganas de contemplarla cuando te sientes mal, o cuando estás falto de afecto, o en situaciones románticas...?

-Adoro tus palabras. Cargadas de historias y sabiduría. Supongo que serán fruto de una reflexión.

-Sí... todos tenemos nuestra cara oculta.

1 comentario:

  1. No sabía lo de la luna lunera, pero desde pequeña me daba un montón de rollo rubirme a la escalera de mi terraza y mirarla cuando estaba enorme y yo me sentía súper de bajón.

    ResponderEliminar